Una misma identidad visual, dos formas de trabajar la luz
Creamos un sistema fotográfico en el que la identidad se mantiene constante y la luz se convierte en el elemento que diferencia cada experiencia.
Durante el día trabajamos con una iluminación natural, limpia y abierta que permite destacar colores, texturas y detalles, acercando las imágenes a la experiencia real del espacio.
Para la propuesta nocturna utilizamos una luz más baja, cálida y contrastada. Los encuadres, la paleta y la edición mantienen la continuidad, mientras la iluminación transforma la atmósfera y transmite un momento de consumo completamente diferente.
Así conseguimos construir dos momentos dentro de una misma identidad, con imágenes preparadas para comunicar no solo qué ofrece el restaurante, sino también cuándo y cómo quiere el usuario vivir esa experiencia.