En un sector dominado por grandes cadenas y una comunicación muy orientada al precio y las promociones,
Novavenda necesitaba construir un territorio visual propio que le permitiera diferenciarse en redes sociales.
La marca contaba con una larga trayectoria y unos valores claramente definidos, pero necesitaba trasladarlos a un lenguaje más contemporáneo y adaptado a los códigos digitales, sin alejarse de los clientes que ya conocían y confiaban en ella.
El reto era crear un universo visual en el que el producto tuviera un gran protagonismo y, al mismo tiempo, cada publicación pudiera reconocerse como Novavenda, conectando también con un público más joven.